lunes, 7 de julio de 2008

LA LARGA MARCHA POR LA VERDAD SOBRE ANDREU NIN


EXTRAIDO DE NODO50

Lunes 7 de julio de 2008 NODO50
Wilebaldo Solano

exto fechado el 8 de febrero de 1993 y publicado en la revista Utopie Critique, Paris, nº 4, cuarto trimestre de 1994. La versión que publicamos incorpora la ampliación del texto incluida por el autor en el libro Le POUM: Révolution dans la guerre d´Espagne (Paris, Syllepse, 2002). Este artículo analiza las revelaciones y la repercusión extraordinaria del documental Operación Nikolai proyectado en 1992 por la TV3 catalana. Asombrosamente dicha película no fue proyectada por TVE ni otra cadena de proyección nacional a pesar de la campaña desarrollada al efecto por la Fundación Andreu Nin, que contó con el apoyo de destacados intelectuales y artistas.

Pocas veces ha sucedido algo igual en los tiempos modernos: ha bastado un filme-reportaje, el realizado por los periodistas de TV3 María Dolors Genovés y Llibert Ferri bajo el título de Operación Nikolai y presentado al público de Cataluña la noche del 5 de noviembre de 1992, para resolver el enigma de Andreu Nin, aclarar definitivamente el sentido y los objetivos de la represión contra el POUM y facilitar una nueva visión histórica de la revolución y de la guerra civil de 1936-39 en España.


Parece realmente un milagro, pero no lo es. Operación Nikolai es un film excelente, de una gran belleza y tan dramático como conmovedor. Pero es, ante todo y sobre todo, el resultado de una investigación seria y profunda, que ha durado seis meses y que ha supuesto un esfuerzo enorme para el equipo que la ha llevado a cabo. Lo mejor de ese esfuerzo ha consistido en penetrar en los archivos de la Internacional Comunista y del propio KGB y en mostrar al mundo las pruebas materiales y los documentos irrefutables que explican la conspiración contra el POUM y el secuestro y asesinato de Andreu Nin en Alcalá de Henares, en junio de 1937, por la banda del general Orlov, instrumento de la GPU y de Stalin en la España revolucionaria de los años 30.

Como he dicho ya en otros lugares (1), Operación Nikolai es un documental de confirmaciones y de revelaciones. En primer lugar confirma casi todo lo que los militantes del POUM habíamos explicado y repetido durante largos años, incluso en los frentes y en la clandestinidad durante la guerra civil, en las prisiones y los campos de concentración durante la segunda guerra mundial y durante la dictadura franquista. Casi todo lo esencial está en nuestra prensa de la clandestinidad -sobre todo en la del periodo de 1937-39, bajo el régimen de democracia popular de Negrín- y del exilio, en los folletos y libros publicados por militantes o ex-militantes poumistas, en las obras de historiadores como Burnett Bolloten o Pierre Broué y en multitud de publicaciones del mundo entero, incluso en algunas de dirigentes estalinistas más o menos arrepentidos.

Un folleto de 1939

A este respecto, me parece importante recordar dos obras: un modesto folleto titulado El asesinato de Andrés Nin, escrito por Juan Andrade en 1939, y Yo fui un ministro de Stalin (2) , libro de Jesús Hernández, que fue ministro de Instrucción Pública y miembro del Buró Político del Partido Comunista de España durante la guerra civil. El folleto de Andrade, nunca publicado en España, síntesis de las informaciones recogidas por el comité ejecutivo del POUM entre 1937 y 1938, estuvo a punto de ser publicado en París por las ediciones Spartacus de René Lefebre en 1939, pero la Gestapo destruyó las formas en la imprenta que iba a lanzarlo (era en la época del Pacto Hitler-Stalin) y, por suerte, alguien salvó un juego de pruebas y lo depositó en la Biblioteca Nacional de París. Eso me permitió obtener una fotocopia años después y entregarla a René Lefebre, que la editó en 1975, en un librito titulado Espagne: Les fossoyeurs de la Revolution Sociale (3) .

En El asesinato de Andrés Nin se resume la odisea del líder del POUM desde su detención en Barcelona hasta su asesinato cerca de Alcalá de Henares, se da la lista completa, con nombres y apellidos, de la Brigada especial española que utilizó Orlov, con sus jefes Fernando Valentín y Jacinto Rosell (a la que pertenecía el policía Jiménez que aparece en Operación Nikolai), se acusa directamente a los coroneles estalinistas Burillo y Ortega, a David Vázquez y Gabriel Morón, se habla del chalet de Alcalá de Henares donde se practicaron las torturas y se dice : "Hay un hecho que no ofrece la menor duda. Fue Orlov el que decidió la muerte de Nin... El ministro de Justicia, Manuel de Irujo, que tenía el sincero deseo de evitar el atentado contra Nin, envió a Madrid a dos agentes de policía de su confianza con la misión de buscar el lugar en que se encontraba Nin. Los dos agentes operaron con tal diligencia que no solamente llegaron a saber dónde se hallaba Nin, sino que, además, consiguieron verle. Fue después del rapto de la prisión de Alcalá de Henares...Los dos agentes fueron a ver al general Miaja, Jefe del Ejército del Centro, y le dijeron que Nin se encontraba en una checa del general Orlov. El general Miaja llamó al general Orlov y le dijo que tenía que entregar al detenido a las autoridades del Estado. Orlov respondió que estaba dispuesto a hacerlo, pero que sólo podría entregarlo al ministro de Gobernación en persona... Julián Zugazagoitia, ministro de Gobernación, se trasladó a Madrid y, cuando vio a Orlov, éste se limitó a decirle que Andrés Nin había desaparecido del lugar en donde se hallaba. Zugazagoitia regresó tranquilamente a Valencia sin tomar ninguna medida". El general Orlov, jefe de la GPU, tenía más poderes y más fuerza que los ministros de Justicia y de Gobernación de la República.

La resistencia del POUM

Es hora de recordar que estas iniciativas de Irujo y de Zugazagoitia, así como las pequeñas reticencias de Negrín y de Manuel Azaña, presidente de la República, fueron la consecuencia de la intensa movilización del POUM y de la Juventud Comunista Ibérica en defensa de Nin y de los demás dirigentes y militantes detenidos tras el golpe estalinista del 16 de Junio, que pasó por encima de las autoridades de la Generalitat de Cataluña y del gobierno de la República. Como el partido se había preparado para una posible clandestinidad después de las Jornadas de Mayo, la reacción fue inmediata. El 17 de junio, sin más espera, se constituyó un nuevo comité ejecutivo del POUM en base a los que no habíamos sido detenidos (Gironella, Molins i Fábrega, Solano) y luego Arquer, Rodes y Farré Gassó, los dirigentes más prestigiosos de Lérida, y el secretario de la organización de Barcelona, Josep Martí. Mientras en Barcelona y otra ciudades aparecían los famosos carteles preguntando "¿Dónde está Nin?", el nuevo CE estableció el contacto con Josep Rovira y la 29ª División que combatía en el frente de Aragón, dio consignas para la actividad clandestina, preparó la salida de La Batalla y Juventud Obrera, inició una campaña para salvar a Nin y a los demás compañeros detenidos (en particular Andrade, Gorkin, Bonet, Rey y Escuder, que fueron conducidos por el itinerario de Nin hasta las checas de Madrid), ayudó a Olga Nin, María Teresa Andrade y Natalia Bonet a exigir a los ministros de la República (Irujo y Zugazagoitia, entre otros) la liberación de sus compañeros en Valencia, organizó la llegada a España de tres delegaciones internacionales animadas por diputados laboristas de izquierda como James Maxton y Fenner Brockway, provocó la solidaridad de las personalidades más importantes de la CNT (Federica Montseny, Juan Peiró, Juan López) y de la izquierda socialista (Largo Caballero, Araquistain, Baraibar, Hernández Zancajo). Los meses de junio, julio y agosto fueron de una frenética actividad y probaron que el POUM era una fuerza más sólida de lo que muchos imaginaban. Y la mejor prueba de ello se ha encontrado en los archivos del KGB y de la Internacional Comunista.

En una carta descubierta en Moscú, Erno Gerö, el Pedro que dirigía el PSUC desde La Pedrera de Barcelona, se quejaba de que era difícil mantener la campaña contra nuestro movimiemto ya que "los del POUM y los anarquistas son considerados como camaradas por los militantes del PSUC porque lucharon duramente contra la sublevación militar-fascista". En otra carta similar, Togliatti, que dirigía el PC de España desde Valencia, se quejaba de que la represión y la campaña contra el POUM no daba los resultados esperados, acusaba a González Peña, ministro de Justicia del gobierno Negrín de "haber caído bajo la influencia del trotskismo durante un viaje a México", lamentaba el "fracaso" del proceso contra el POUM y atacaba a Negrín por haber cedido a la "presión del Partido Socialista (que amenazó con provocar una crisis), de la II Internacional y de todo tipo de canallas". Estas cartas dan una idea de la catadura política y moral de los principales agentes de Stalin en España.

Estos documentos, que seguramente serán publicados pronto íntegramente (y no con los cortes que se practicaron en las cartas de Togliatti reveladas hace tiempo por los comunistas italianos) desmienten claramente a los historiadores que han sostenido que el POUM desapareció en junio de 1937. No, el POUM hizo frente a la represión con energía y con coraje. No pudimos salvar a Nin. No pudimos salvar a Marciano Mena, comisario político del castillo de Lérida, fusilado ignominiosamente por hombres del PSUC. No pudimos salvar a Juan Hervás, secretario de la Escuela Nueva Unificada de Cataluña, Comisario de Transmisiones de la Generalitat, ni a Jaime Trepat, asesinados en el frente de Aragón por ser militantes del POUM. Pero salvamos a Andrade, Gorkin, Bonet, Rey, Escuder y otros camaradas para los que la prensa de Carrillo pedía que entrara en juego el piquete de ejecución. Los textos de esta naturaleza fueron reproducidos y comentados en Juventud Obrera, el periódico ilegal que tuve el honor de dirigir desde julio de 1937 hasta abril de 1938 y se pueden consultar en las hemerotecas.

Andrade, Gorkin, Bonet, Rey y Escuder fueron arrancados de las checas estalinistas de Madrid y trasladados a la Cárcel Modelo de Valencia y, meses después, a la Prisión del Estado de Barcelona. Todo esto fue posible gracias a la acción militante del POUM, a su prensa y a sus publicaciones clandestinas, entre las que hay que destacar el libro La represión y el proceso contra el POUM, escrito por Andrés Suárez (Ignacio Iglesias) en 1938 sobre la base de toda la documentación que le procuró el CE del POUM, y reeditado en 1974 por Ruedo Ibérico en París [con el título Un episodio de la revolución española: el proceso contra el POUM]. Y también gracias a la formidable campaña internacional organizada en París por Narcis Molins i Fábrega y Víctor Serge y a la preciosa colaboración de la izquierda socialista francesa de Marceau Pivert, Daniel Guérin y Lucien Weitz. La inteligencia política de Víctor Serge, la apasionada militancia de Molins i Fábrega, y la laboriosidad de Lucien Weitz (que montó la agencia de prensa Independent News y el Bureau d’Information Franc-britannique), se conjugaron para desarrollar una actividad sostenida por las organizaciones del Buró de Londres, del Buró Internacional de las Juventudes Revolucionarias y, prácticamente, de todas las fuerzas marxistas o socialistas revolucionarias independientes que existían entonces en Europa y América.

Esta tarea, que supuso decenas de actos públicos en París, Londres, Bruselas, Amsterdam, Nueva York,etc. y centenares de artículos y de declaraciones políticas, impresionó a Negrín y a sus ministros y contribuyó poderosamente al fracaso estrepitoso del proceso contra el POUM, reconocido por Togliatti y Gerö. Barcelona no era, no podía ser, Moscú, pese a que los enormes retratos de Stalin colocados grotescamente en la Puerta de Alcalá de Madrid y en la Plaza de Cataluña barcelonesa dieran una penosa impresión de servil subordinación al Kremlin. Por lo demás, mientras la mayor parte de los intelectuales españoles mantenían un silencio atroz ante la represión contra el POUM y el asesinato de Nin, las figuras más ilustres de la inteligencia francesa, André Gide, André Breton, Roger Martin du Gard, Francois Mauriac, Geórges Duhamel, seguidas por muchos otros, clamaban su protesta contra una acción que desacreditaba ante el mundo la lucha del pueblo de España contra el franquismo.

Después de la victoria de Franco, en los años más terribles de la acción clandestina en España, y durante la segunda guerra mundial y tras el hundimiento de Hitler y Mussolini, los dirigentes estalinistas prosiguieron las campañas contra el POUM con una ferocidad increíble, incluso en las prisiones de España y de Francia, en los maquis del Mediodía francés (donde asesinaron a Joan Farré Gassó, secretario del POUM de Lérida, y estuvieron a punto de hacer lo mismo con Juan Andrade) y en los campos de concentración de Alemania. En realidad, tales campañas se continuaron hasta la publicación del informe secreto de Nikita Jruschov sobre los crímenes de Stalin en el XX congreso del PCUS, el 25 de febrero de 1956 (4).

Las revelaciones de Jesús Hernández

Tres años antes de este acontecimiento, el ex-dirigente comunista Jesús Hernández había publicado en México Yo fui un ministro de Stalin, libro que armó un revuelo considerable. Los estalinistas se apresuraron a denunciarlo como un "panfleto anticomunista" de un "renegado".

Teniendo en cuenta el papel de Hernández durante la guerra civil, en la que apareció como un dócil ejecutante de las instrucciones de Moscú, fueron muchos los que prestaron poco interés a sus revelaciones y a sus críticas de la política del Kremlin. Nosotros, tras una serena reflexión y una rápida confrontación de todo lo que sabíamos sobre la represión contra el POUM y el asesinato de Nin y las revelaciones y precisiones de Hernández, decidimos consagrar dos números de La Batalla, nuestro órgano en el exilio de Paris, a reproducir y comentar los extractos más importantes de Yo fui un ministro de Stalin: "Esta confrontación -escribía yo el 20 de Marzo de 1953- nos permite afirmar que Jesús Hernández dice en general la verdad y hace toda una serie de revelaciones que ayudan a reconstituir la mecánica interna de uno de los escándalos más vergonzosos de la historia de las luchas sociales de España...Hernández aclara definitivamente que la persecución contra el POUM fue ordenada por Moscú -por Stalin mismo- y realizada por los agentes de la GPU destacados en España a ese efecto; que Slutzki y Orlov, solícitamente secundados por Vittorio Vidali, Antonov-Ovseenko, Gaikins, Togliatti, Codovila, Stepanov, Wenceslao Roces y muchos otros montaron la sangrienta farsa, fabricaron las pruebas de nuestra colusión con Franco, organizaron la campaña contra nuestro partido, efectuaron el golpe policíaco del 16 de junio, detuvieron y secuestraron a nuestros compañeros, torturaron y asesinaron a Nin, inventaron el rapto de Alcalá de Henares y prepararon el proceso contra la dirección del POUM" (5).

El periodista Llibert Ferri, uno de los realizadores de Operación Nikolai, me dijo durante el rodaje del film que el libro de Jesús Hernández -al que por cierto cita en un artículo de la revista catalana L’Avenç de enero de 1993 (6)- le había producido una fuerte impresión, sobre todo después de haber descubierto los documentos encontrados en los archivos del KGB en Moscú. Por eso, él, como nosotros, tampoco pone en duda lo esencial del minucioso relato de Jesús Hernández. Así, pues, podemos llegar a la importante conclusión de que los datos y consideraciones de El asesinato de Andrés Nin, el folleto escrito por Juan Andrade en 1939 y publicado al fin años después por Spartacus en París, y el relato de Yo fui un ministro de Stalin de Jesús Hernández han sido confirmados en lo fundamental por la investigación efectuada en Moscú, Madrid, Roma y Barcelona por el equipo de María Dolors Genovés y Llibert Ferri, autores de Operación Nikolai. En ello reside uno de los valores más notables del film de TV3. De ahí que resulte bastante pueril la discusión que han querido iniciar algunos acerca de si hay pocas o muchas revelaciones en Operación Nikolai. Hay las suficientes, apoyadas en una documentación que despeja numerosos equívocos, para confirmar de un modo rotundo casi todo lo que sabíamos y suponíamos hasta hace unos meses. Y, por eso mismo, la opinión pública catalana y la prensa de Barcelona han tributado al film el homenaje que merece.

El fin de una larga marcha

El fin del enigma Nin cierra la larga marcha que emprendimos el 16 de junio de 1937, en la que no ha habido dudas ni pausas; ni siquiera en los años terribles de la clandestinidad política y de un exilio interminable. Pero es evidente que el fin del franquismo y la crisis mundial del estalinismo abierta por la muerte de Stalin y el XX Congreso del Partido Comunista de la URSS, y profundizada por la perestroika, ofrecieron nuevas posibilidades para nuestra campaña por la verdad sobre Nin. De ahí que en 1987 decidiéramos crear un organismo adaptado a la nueva situación. Así surgió la Fundación Andreu Nin. Un grupo de conocidos militantes del POUM coincidimos con varios simpatizantes de nuestras ideas en Barcelona y en Madrid. El Ministerio de Cultura no tardó en inscribir la nueva fundación bajo el patrocinio de Francesc de Cabo, Wilebaldo Solano, Enric Panadés, Enrique Rodríguez, Mariano Sánchez, Pelai Pagés, Enrique del Olmo, Eugenio Fernández Granell, Luis Miguel Sáenz y otros amigos y compañeros de diversas tendencias.

La Fundación Andreu Nin se entregó enseguida a un trabajo de información que consistió en organizar conferencias y debates, comenzando por Madrid y Barcelona, en publicar libros como Los sucesos de Mayo de 1937 (Una revolución en la República), folletos como el de homenaje a Enrique Rodríguez Arroyo (Quique) o "El proceso de 1938 contra el POUM" y boletines especiales de documentación sobre la revolución y la guerra civil, sobre Joaquín Maurín, Andreu Nin, George Orwell, el POUM y la problemática de la mujer, o con motivo de los centenarios de Andreu Nin o de Víctor Serge o promover el importante homenaje a León Trotsky que se celebró en Madrid en febrero de 1989. Cabe destacar también los numerosos homenajes a Andreu Nin en El Vendrell, su ciudad natal, siempre entusiastas y conmovedores. Y, asimismo, el gran homenaje de la ciudad de Sabadell a Nin en febrero de 1997. Este último resultó especialmente significativo porque fue organizado con el concurso del Ayuntamiento de la gran ciudad industrial, dirigido por el PSUC, y con su alcalde Antoni Farré.

Todas estas actividades se desarrollaron en el marco de la campaña internacional que se fijó por objetivo conocer la verdad sobre la muerte de Nin aprovechando la nueva situación creada en Europa por el desmoronamiento del estalinismo y la aparición de la perestroika en la URSS. En 1989, la Fundación Andreu Nin decidió dirigirse a todos los partidos y organizaciones de izquierda, así como a los intelectuales progresistas, para reclamar su concurso con vistas a obtener del gobierno de Gorbachov la apertura de una investigación sobre la tragedia de Nin y el acceso a los archivos soviéticos. En la URSS había comenzado el período de las grandes rehabilitaciones de los compañeros de Lenin asesinados por Stalin y en la propia prensa comenzaba a hablarse de la represión estalinista en España durante la guerra civil contra militantes de la izquierda. El momento no podía ser más oportuno. Las reacciones fueron rápidas y contundentes. El PSC-PSOE y el PSUC (el partido de los comunistas de Cataluña) se pronunciaron en términos muy claros sobre el caso de Nin y del POUM. El consejo nacional del PSC pidió al comité federal del PSOE su apoyo total a la petición de la Fundación Andreu Nin dirigida a las autoridades soviéticas "para investigar los hechos relativos al secuestro y al posterior asesinato de Andreu Nin". Por su parte, el PSUC, que fue en el pasado uno de los principales adversarios del POUM, hizo pública una declaración en la que se podía leer lo siguiente: "el PSUC y Treball rectifican una vez más, formal y definitivamente, cualquier calumnia sobre Andreu Nin, se adhieren a las iniciativas de la Fundación Andreu Nin y abren las páginas de sus publicaciones a todas aquellas contribuciones que nos puedan llegar en memoria de este histórico dirigente del POUM".

Estos hechos fueron seguidos de una serie de apoyos desde diversos horizontes y, más tarde, en junio de 1990, se produjo un acontecimiento que merece ser subrayado. Una delegación de la Fundación Andreu Nin fue recibida en la embajada de la URSS en Madrid para presentar una carta firmada por más de trescientos intelectuales y militantes de diversas tendencias políticas y sindicales dirigida a Mijail Gorbachov, al gobierno soviético y a la Comisión de Rehabilitaciones del PCUS pidiendo el "esclarecimiento del caso Andreu Nin". La delegación formada por Eugenio Fernández Granell, Vicente Molina Foix, Francesc de Cabo, Enrique Rodríguez, Alberto Aranda y yo mismo, tuvo una larga conversación con los diplomáticos soviéticos (que, por cierto, se interesaron mucho por las hijas de Nin y nos entregaron un folleto que acababa de publicarse en Moscú, titulado Nombres rehabilitados (Bujarin, Rikov, Zinoviev, Kamenev, Sokolnikov, Riutin). Finalmente, nos prometieron que la carta sería entregada personalmente a Mijail Gorbachov. Entre las personas que apoyaron nuestra acción se encontraban: Pere Gimferrer, Monserrat Roig, Juan Goytisolo, Pedro Sabando, Manuel Azcárate, Santos Juliá, Jordi Carbonell, Juan Pablo Fusi, José Angel Valente, Albert Rafols Casamada, Manuel Vázquez Montalbán, Raimon Obiols, Jorge Herralde, Juan Genovés y un largo etcétera de más de 300 nombres.

No obtuvimos rápidamente la respuesta que esperábamos. Pero supimos por varios emisarios que fueron a Moscú que Gorbachov parecía dispuesto a aclarar las cosas. Esto fue confirmado a finales de octubre de 1990, cuando Gorbachov pasó por Barcelona y uno de sus adjuntos, Valeri Zaglatin, acogió favorablemente una nueva demanda de los diputados socialistas Joan Reventós y Raimon Obiols. Por otra parte, la apertura de ciertos archivos soviéticos y en particular el de la Internacional Comunista favoreció la campaña por Nin. El PSC, la Esquerra e Iniciativa per Catalunya, con Ribó, exigieron públicamente que el gobierno de la Generalitat solicitara informes sobre el "caso Nin". Todo esto contribuyó a facilitar la encuesta de María Dolors Genovés y Llibert Ferri realizaron en Moscú y que les permitió no sólo el acceso a los archivos de la Internacional Comunista, sino penetrar incluso en el archivo del KGB y en la sección relativa al general Orlov. El resultado es conocido: el documental de la televisión catalana TV3 que aclara definitivamente el drama de Nin y su asesinato cerca de Alcalá de Henares.

El crimen fue en Alcalá de Henares

Como el documental Operación Nikolaï, realizado por la Televisión catalana TV3, no ha tenido, desgraciadamente, la excelente difusión internacional de Tierra y Libertad de Ken Loach, vale la pena que facilitemos una información más precisa sobre el tema central del asesinato de Nin. Tras su detención en Barcelona el 16 de junio de l937, el secretario político del POUM fue trasladado a Valencia y Madrid por el equipo del general Orlov. Luego lo dejaron en la prisión de Alcalá de Henares, donde no se registró su entrada. De allí se lo llevaron a un chalet que ya no existe y donde solían residir el general Hidalgo de Cisneros y su esposa Constancia de la Mora Maura, que estaba muy ligada a los servicios secretos rusos. Fue allí donde Nin fue objeto de terribles torturas y donde resistió con un coraje extraordinario a los que se proponían arrancarle una confesión como las que lograban en Moscú. El objetivo era obtener algo que permitiera justificar la represión contra el POUM y atenuar el efecto de los procesos de Moscú poniendo de relieve que en la España combatiente también había “traidores trotskistas” y también los liquidaban.

El fracaso de las torturas condujo al crimen, ordenado por Moscú. En un breve comentario, el periodista Enric Company, resumió en El País lo que se explica en “Operación Nikolai”: “Lo mataron cinco hombres: Alexander Orlov y Jusik, ambos miembros del NKVD, más tres españoles de los cuales sólo se conocen unas iniciales: L., A.F., I.L. Junto a ellos estaban también, como espectadores y tétricos cómplices, otro agente del NKVD, el húngaro Erno Gerö (Pedro) y su chofer, del que sólo se conoce el nombre de Víctor. Que fueron ellos lo contó el propio Orlov en una carta que envío a sus jefes el 24 de Julio de 1937. Es la que, con los borrones que tapan los apellidos de los tres españoles, pudieron ver ayer los telespectadores de TV3.”

En lo que se refiere al lugar del crimen, el documental Operación Nikolai revela lo esencial gracias al telegrama enviado por Juzik a Moscú, donde se dice lo siguiente: “N", de Alcalá de Henares a Perales de Tajuña, a mitad camino, a unos 100 metros de la carretera, en el campo. Bom, Orlov, Juzik, dos españoles. El chófer de Pierre es Víctor.”(Archivos de Moscú-SRER.32476). En un artículo consagrado al asesinato de Nin, publicado en un libro de la Eciclopedia Catalana, María Dolors Genovés escribe: ”Si se intenta descifrar el texto de Juzik, se obtiene lo que sigue: ” N es Nikolai-Nin y la carretera que va de Alcalá de Henares a Perales de Tajuña, cerca de Madrid, el punto donde asesinaron al líder poumista. El Archivo del NKVD se negó a facilitar más datos sobre la identidad real de los autores. Conocemos los seudónimos: Bom, Svied y Juzik eran agentes de los servicios soviéticos. Detrás de Svied se escondía Alexander Orlov y detrás de Juzik, José Escoy, intérprete de Orlov y autor de texto falso en el que intentó mezclar al POUM con la Falange. El telegrama cita como cómplices a dos españoles, los miembros de la Brigada Especial L y A F., Pierre, es decir, Pedro y su chófer, Víctor.”

Después de la presentación de Operación Nikolai en Barcelona y los numerosos comentarios de la prensa, el gobierno regional de Madrid, presidido por el socialista Joaquín Leguina, ordenó una encuesta y se realizaron excavaciones en los alrededores de Perales de Tajuña para tratar de encontrar los restos de Nin. La tarea, realmente difícil, resultó inútil. Así es que todavía no sabemos dónde fue enterrado el dirigente del POUM. El general Orlov no fue molestado por nadie en España. Pero el 9 de julio de 1938 recibió un telegrama de Moscú en el que se le ordenaba que se presentara inmediatamente en París. Orlov, que conocía el sistema y sus métodos, decidió romper con el Kremlin y huir a los Estados Unidos con su esposa y su hija. Y, como los asesinos del tipo de Orlov tienen mucho miedo, envió una carta a Iejov, jefe supremo delNKVD, en la que hacía el balance de los “servicios prestados” a Moscú y daba una lista de los documentos que estaban en su posesión. Orlov decía en su carta. ”Sentí que se estaba preparando una trampa para cogerme y yo soy inocente. La purga del aparato que se está realizando también quiere sacrificarme. Por eso sabía que mi destino está fijado y que me espera la muerte. Todo esto pese a haber arriesgado mi vida por el Partido y la causa” (Archivos de Moscú-SRER.76659). En la lista de los documentos en su posesión figuraba también: ”Toda la historia del asunto Nikolai y Nikolaivski. Tengo una copia del documento escrito por Juzik”. Digamos, para concluir esta triste y terrible historia que Orlov se puso a las órdenes de los servicios secretos de los Estados Unidos y que algunos investigadores están convencidos de que mantuvo al propio tiempo contactos con Iejov y el NKVD. En todo caso, en los Archivos del KGV de Moscú hay un departamento en el que figuran carpetas de todos los asuntos en los que intervino Orlov.

El éxito de Operación Nikolai y el triunfo internacional de Tierra y Libertad contribuyeron a consolidar la revalorización histórica del POUM, que es hoy una realidad evidente e indiscutible. Tuvimos la suerte de poder aportar los esfuerzos de los militantes del POUM a ambas realizaciones y, luego, de intervenir en los numerosos actos que se celebraron en España y en Europa para presentar o discutir sobre ambas películas. Es imposible citarlos todos. Pero no podemos por menos que evocar los de Madrid y París, como también los celebrados en las Universidades de Estrasburgo, Toulouse y Grenoble o en el gran coloquio de Asís (en Italia). Si bien Operación Nikolai no ha logrado todavía la difusión que merece fuera de Cataluña, a falta de una versión en castellano, la versión francesa de la cadena internacional ARTE ha tenido una considerable difusión europea. En lo que se refiere a Tierra y Libertad, el éxito ha resultado impresionante por doquier, incluso en países como Japón, Sudáfrica o Bolivia.

Pero ahora se plantean ya otros problemas. En primer lugar, hay que proseguir las investigaciones realizadas en Moscú y en otros lugares. Hay que sacar de los archivos todos los documentos necesarios para aclarar de un modo definitivo la intervención de Stalin en la revolución y la guerra civil de 1936-39, el papel del estalinismo en España y sus consecuencias en el desarrollo del movimiento obrero y socialista en nuestro país.

En su artículo de L’Avenç, Llibert Ferri explica las condiciones en que él y María Dolors Genovés lograron el acceso a los archivos de la Internacional Comunista y del KGB y, además, insiste en que hay que proseguir la investigación para descifrar muchas cosas que están todavía en la penumbra. Por ejemplo: cómo y cuándo se decidió la acción contra el POUM y contra Nin, qué papel tuvo en ello el propio Stalin y si es cierto, como asegura Jesús Hernández, que la delegación de Togliatti envió a Moscú un telegrama en el que se decía "Asunto N. resuelto por procedimiento A". Nosotros, al igual que Víctor Serge y ahora el hijo de Antonov-Ovseenko, pensamos que el asesinato de Nin fue ordenado por Stalin y que acabará por encontrarse la prueba documental que lo confirme.

La tarea de investigación tiene que fijarse otros objetivos a fin de colmar los huecos que han dejado los esfuerzos de búsqueda de los militantes e historiadores del POUM, el libro de Jesús Hernández, las consideraciones de Fernando Claudín en La crisis del movimiento comunista (7) y el propio film Operación Nikolai. López Raimundo ha afirmado recientemente que las responsabilidades del PSUC en el caso de Nin "no han sido demostradas". Es realmente asombroso que se puedan decir cosas semejantes cuando la investigación que ha sido la base de Operación Nikolai demuestra que el húngaro Erno Gerö, el Pedro que dirigía el PSUC, estaba en Alcalá de Henares con el equipo de torturadores y asesinos y que su mano derecha, el militante del PSUC Victorio Sala, intervino activamente en la represión contra el POUM y en la confección de Espionaje en España (8), el libro infame con el que se quiso justificar todo lo que era injustificable, incluso las cosas más absurdas y delirantes. Por lo demás, la simple lectura de la prensa del PSUC de 1937-39 basta para demostrar que los amigos de López Raimundo, con Comorera, Valdés y demás, al frente, consagraron un esfuerzo especial a la preparación, justificación y ejecución de todos los actos represivos contra el POUM.

Un ensayo de democracia popular

La responsabilidad de los estalinistas del PCE y del PSUC es perfectamente visible en Operación Nikolai y casi nadie la pone en duda actualmente. El propio Partido Comunista francés acusa en un libro reciente (9) a los comunistas soviéticos y españoles de ser responsables del asesinato de Nin y de la represión contra el POUM. Es cierto que el policía Javier Jiménez, testigo capital en Operación Nikolai, podía haber explicado mejor el sentido de la Brigada especial de Madrid y sus relaciones con gentes como Santiago Carrillo, que había sido comisario de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid y no ministro como suele decir para presumir en la gran prensa. Pero parece ser que Jiménez reserva "lo más grave" para sus memorias, que no se publicarán hasta después de su muerte. En cuanto a Carrillo, es posible que Orlov no necesitara de sus servicio en aquella época. Ahora bien, pese a que ha dicho en varias ocasiones que lo de Nin fue "un acto abominable", jugó su papel como predicador ardiente de las fábulas estalinistas, reclamando la supresión de Juventud Obrera y pidiendo nuestro fusilamiento. De haber intervenido en el film, hubiera dicho cualquier cosa menos la verdad.

Los trabajos de investigación no deben de impedir la tarea más importante y necesaria: el nuevo análisis, fundado en la documentación que se nos había ocultado, del período histórico comprendido entre las Jornadas de Mayo de 1937 y el derrumbamiento de la España antifranquista en 1939. Desde la caída de Largo Caballero y la represión contra el POUM, Stalin y su política predominaron en la España republicana. Se hizo en nuestro país el primer ensayo de democracia popular. Se frenó y desvió el proceso revolucionario. Se anuló la autonomía de Cataluña. Se eliminó políticamente al POUM, a la CNT y a la izquierda socialista y se ensayaron todas las técnicas y todos los métodos puestos en práctica a partir de 1946-47 en Polonia, Rumania, Checoslovaquia, Alemania Oriental, Hungría, Albania, etc.: infiltración del aparato del estado, conquista de posiciones clave en el gobierno, el ejército, la policía, los servicios secretos, monopolio creciente de la información (prensa, radio, cine), censura o represión de toda acción que pudiera poner en peligro la política establecida por el Kremlin en función de sus intereses y con total menosprecio del proceso revolucionario iniciado en julio de 1936.

Esa política fue aplicada por los equipos de consejeros políticos, militares, diplomáticos y policiales controlados por la GPU. Sus nombres son conocidos ahora, pero se mantuvieron secretos entonces. Algunos, como Antonov-Ovseenko y el embajador Rosenberg, como los generales Goriev o Berzin fueron ejecutados a su regreso a la URSS; otros, como Gerö (Pedro) o Togliatti (Alfredo), tuvieron más suerte y pudieron aplicar lo que habían aprendido en España en sus propios países: en Hungría o en Italia, en Alemania Oriental o en Polonia, con los resultados que todos conocemos. Pero las principales víctimas fueron los trabajadores y los pueblos de España, ya que la democracia popular (10) les condujo al derrumbamiento y a la dictadura franquista.->http://www.fundanin.org/solano5.htm]

Notas

(1) Wilebaldo Solano: "Operación Nikolai, o la verdad sobre Andreu Nin". Cuadernos 90, diciembre de 1992, Barcelona.

(2) Jesús Hernández [ex-ministro de la República Española y ex-miembro del Comité Ejecutivo del Komintern], Yo fui un ministro de Stalin, México, Editorial América, 1953 (edición española: Madrid, G.del Toro, 1974).

(3) Espagne: Les fossoyeurs de la Revolution Sociale, Paris, Spartacus, 1975. Incluye el folleto de Juan Andrade.

(4) Nikita Jruschov, Los crímenes de Stalin, París, Ediciones de La Batalla, 1957. Este folleto fue publicado por el POUM, con un prólogo de su comité ejecutivo. Nunca lo publicó el Partido Comunista de España, ni tampoco el PSUC.

(5) Wilebaldo Solano, "El sacrificio de Andrés Nin", La Batalla, nº 116, París, 24 de abril de 1953.

(6) Llibert Ferri, "Nikolai : Claror, ombra i penombra", L’Avenç, revista catalana de historia, Barcelona, enero de 1993.

(7) Fernando Claudín, La crisis del movimiento comunista, tomo I, París, Ruedo Ibérico, 1977.

(8) Max Rieger, Espionaje en España, Barcelona, Ediciones Unidad, 1938.

(9) Carlos Serrano, Le Parti Communiste français et la guerre d´Espagne, Editions Messidor, Paris, 1987.

(10) Algunos historiadores y ciertos periodistas han escrito que aplicar la noción de democracia popular a la España republicana de 1937-1939 es un error. Pues bien, se equivocan lamentablemente. La mejor prueba de ello es que el propio Carrillo declaró sentenciosamente en la Conferencia de Partidos Comunistas celebrada en Moscú en 1969 que "no había que olvidar que España había sido la primera democracia popular de Europa". En fin, nosotros, que vivimos y sufrimos la experiencia, no podemos desmentir a Santiago Carrillo [nota del autor].


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:: Monográfico sobre el POUM, Número 93 de Viento Sur

OPERACIÓN NIKOLAI

Dirección: M. Dolors Genovès
Guión e investigación: M. Dolors Genovès y Llibert Ferri
Realización: Ricard Belis
País: Estado español.
Audio: Doblado al castellano
Duración: 60 minutos
Año: 1992
Sinopsis: El 16 de junio de 1937, en plena guerra civil española, Andreu Nin, máximo dirigente del POUM; un partido marxista contrario a la política de Stalin, es secuestrado en Barcelona y desaparece sin dejar rastro.
Durante seis meses, un equipo de investigación de Televisió de Catalunya trabajó en los archivos de la Internacional Comunista y de la KGB en Moscú.
Era el año 1992 y por primera vez los investigadores accedieron a una documentación secreta y sellada durante 55 años.
"Operación nikolai" demuestra la conspiración, secuestro y asesinato de Nin, siguiendo el modelo de las purgas estalinistas.
El documental también descubre el lugar donde fue enterrado el líder del POUM.
Fuente: Rebeldemule

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